Estela Flores, directora y fundadora de Encuentro T y vicepresidenta del Consejo Nacional de Exportadores de Servicios Turísticos A.C. (CONEXSTUR), coloca la creación de producto y el conocimiento del destino en el centro de la operación turística para el mercado israelí.
Viajar, conocer y después transformar ese conocimiento en una experiencia comercializable. Para Estela Flores, directora y fundadora de la DMC y Tour Operador Encuentro T, esa secuencia define buena parte de su trabajo y explica la importancia de los viajes de familiarización que realiza junto con CONEXSTUR.
“Eso está en manos no de ellos, sino de nosotros precisamente que hacemos y construimos el producto”, señaló Flores al hablar sobre el papel que desempeñan los operadores turísticos frente a las expectativas de sus mercados.
La empresaria también ocupa la vicepresidencia de CONEXSTUR, desde donde participa en actividades de capacitación, actualización y acercamiento con destinos y prestadores de servicios.
Estela Flores encuentra en Conexstur una herramienta para crear producto
Para Flores, los viajes de familiarización tienen un componente principalmente educativo. Le permiten conocer las actualizaciones de cada destino, identificar nuevos productos y entender cómo evolucionan las experiencias disponibles para sus clientes.
“Si viajar es lo nuestro, pues tenemos que estar actualizados”, explicó.
Además, la ejecutiva destaca el valor de conocer personalmente a quienes prestan los servicios. El contacto directo, afirma, permite comprender cómo funciona cada experiencia y transmitir esa información de manera más precisa al cliente.
La lógica resulta sencilla: conocer primero para después recomendar.
Por ello, Flores considera que el trabajo del tour operador no termina cuando identifica un servicio disponible. Su responsabilidad también consiste en seleccionar aquello que corresponde a las expectativas, intereses y cultura del viajero.
El mercado israelí, una relación de casi 30 años
Encuentro T mantiene al mercado israelí como su principal mercado, una relación profesional que, de acuerdo con Flores, acumula cerca de tres décadas.
La directora de la empresa describe a estos viajeros como personas interesadas en conocer México a profundidad, con especial atención en la cultura y en experiencias auténticas.
“Quieren conocer cosas genuinas”, afirmó.
En su experiencia, muchos de los viajeros israelíes que llegan a México superan los 50 años, con un promedio que ubica entre los 60 y 70 años. Sin embargo, eso no reduce la intensidad de sus recorridos.
Sus programas pueden comenzar alrededor de las 8 de la mañana y terminar entre las 10 y 11 de la noche. Mercados, zonas arqueológicas y espacios culturales forman parte de sus intereses.
También buscan acercarse a la vida cotidiana de los lugares que visitan.
La responsabilidad del operador está en construir la experiencia
Desde la perspectiva de Flores, el servicio turístico mexicano cuenta con condiciones para atender a este mercado. El reto consiste en elegir correctamente qué ofrecer y cómo presentarlo.
“El servicio en México en general es muy bueno, siempre y cuando nosotros lo sabemos procesar y poder ofrecer”, sostuvo.
Por eso, la capacitación no solo debe involucrar al prestador de servicios. El operador también necesita conocer el destino, entender al visitante y adaptar el producto.
Flores explica que esa labor implica conocer la cultura del viajero, sus objetivos y sus motivos de viaje.
Así, la construcción del producto turístico adquiere un papel central: el operador funciona como intermediario entre lo que ofrece un destino y aquello que realmente busca el visitante.
Conexstur y la búsqueda de nuevos destinos
Esta manera de trabajar también explica el interés de Flores por visitar destinos de forma continua.
Los viajes de familiarización con CONEXSTUR permiten descubrir nuevos productos y mantener actualizada la oferta que Encuentro T puede incorporar a sus programas.
Esa búsqueda cobra relevancia cuando determinados destinos enfrentan una demanda elevada.
Flores pone como ejemplo la temporada de Día de Muertos. Oaxaca y Michoacán, además de otros puntos tradicionalmente vinculados con esta festividad, concentran un gran interés turístico.
Ante ese escenario, Encuentro T ha comenzado a buscar alternativas en poblaciones pequeñas cercanas a destinos consolidados.
“Estamos nosotros construyendo nuevos destinos”, explicó.
Puebla y Morelos entran en la búsqueda
La estrategia ya llevó a Flores y a su equipo a explorar nuevas opciones en Puebla y Morelos.
La cercanía geográfica representa un factor importante. Integrar poblaciones pequeñas permite ampliar las rutas sin agregar demasiados días a los programas.
Para los viajeros internacionales que llegan a México durante temporadas específicas, la operación requiere además combinar estos nuevos puntos con los circuitos tradicionales.
De esta manera, pequeños pueblos y poblaciones pueden incorporarse como experiencias complementarias dentro de itinerarios más amplios.
Un mercado que mantiene su interés por México
Flores considera que el viajero israelí conserva su interés por salir de su país y conocer otros lugares. Sin embargo, reconoce que la situación de guerra influye en el comportamiento de los viajeros.
Los grupos pueden reducir su tamaño durante determinados periodos, mientras que las personas que viven fuera de Israel también representan una posibilidad para mantener el flujo.
Encuentro T recibe grupos y viajeros individuales, además de familias y grupos de amigos que se integran a los programas.
Flores estima que la operación puede atender aproximadamente 15 a 20 grupos de viajeros israelíes al año, aunque esa cifra puede aumentar cuando las condiciones permiten una mayor movilidad.
A esto se suman grupos pequeños de cuatro, seis u ocho personas que buscan viajes a la medida.
Estela Flores apuesta por conocer antes de vender
La trayectoria de Flores con el mercado israelí y su participación en CONEXSTUR convergen en una misma idea: la operación turística necesita conocimiento directo del destino.
Para ella, visitar un lugar, hablar con sus prestadores y conocer sus experiencias permite determinar qué producto tiene sentido para cada mercado.
Por eso, la creación de nuevas rutas no parte únicamente de lo que un destino quiere mostrar. También parte de entender qué quiere encontrar el viajero.
En ese proceso, Flores coloca al tour operador como un actor que conecta dos realidades: la oferta local y las expectativas de quien viaja.
Y ahí encuentra el valor de su trabajo al frente de Encuentro T: recorrer México para descubrir qué puede ofrecer, seleccionar las experiencias y convertirlas en productos capaces de responder a un mercado específico.
Foto Cortesía: ME Global Media
Desde hace 15 años me he dedicado al periodismo turístico. Entusiasta de los viajes, la gastronomía, los deportes, comunicólogo de profesión, siempre motivado por descubrir nuevos lugares, sus costumbres y tradiciones.
