La economía de Quintana Roo mantiene un desempeño sólido impulsado por el turismo colaborativo. En 2024, Airbnb generó un impacto económico superior a los $26 mil millones de pesos en la entidad.
Además, la plataforma respaldó más de 54,000 empleos y contribuyó con más de $6,700 millones de pesos en ingresos laborales, según su informe anual de resultados.
De esta manera, el ecosistema digital de hospedaje continúa expandiendo su influencia dentro del modelo económico del estado.
Airbnb y su aportación a la economía de Quintana Roo
Por cada peso destinado a una estancia en México a través de Airbnb, los huéspedes destinaron en promedio cuatro pesos adicionales a la economía local. Este gasto alcanzó diversos sectores, incluyendo transporte, alimentos y entretenimiento.
Asimismo, el análisis interno reveló que aproximadamente el 45% de las reservaciones en Quintana Roo durante 2024 provinieron de turistas nacionales, lo que demuestra una fuerte participación del mercado interno.
A través de esta dinámica, la economía de Quintana Roo obtiene beneficios directos de la interacción entre viajeros y anfitriones locales, fortaleciendo redes de producción y servicios complementarios.
El estudio resalta que la actividad de Airbnb estimula el desarrollo de proveedores independientes, negocios familiares y microempresas, lo que diversifica las fuentes de ingreso dentro del sector turístico.
En este sentido, la plataforma se convierte en un vínculo entre el turismo tradicional y la nueva economía digital, integrando modelos de consumo que reconfiguran la oferta turística de la región.
Turismo colaborativo y su efecto multiplicador
En 2024, los visitantes que usaron Airbnb gastaron aproximadamente cuatro veces más de lo pagado por su alojamiento, distribuyendo su consumo en alimentos, cultura, transporte y comercio local.
Por lo tanto, el turismo colaborativo no solo genera ingresos para los anfitriones, sino que también activa un circuito económico más amplio que beneficia a comunidades urbanas y rurales.
A nivel nacional, los principales sectores beneficiados fueron servicios de alimentos y bebidas con 33%, artes, entretenimiento y recreación con 15%, transporte terrestre con 11%, y comercio y reparación con 10%.
De igual manera, cerca del 45% del gasto de los huéspedes se realizó directamente en los barrios donde se ubicaban los alojamientos. Este patrón sugiere una redistribución de los beneficios turísticos hacia zonas tradicionalmente fuera del circuito masivo.
Por ello, la economía de Quintana Roo muestra una tendencia hacia la descentralización de ingresos turísticos, permitiendo que localidades no incluidas en los destinos convencionales participen del flujo económico generado por visitantes.
De acuerdo con Philippe Boulanger, vicepresidente de Economía Digital de CONCANACO-SERVYTUR, las plataformas de hospedaje digital representan una herramienta fundamental para el desarrollo local y la inclusión económica.
Boulanger explicó que el turismo gestionado a través de estas plataformas facilita la participación de pequeñas y medianas empresas, además de familias que encuentran en el hospedaje una fuente complementaria de ingresos.
También destacó que este modelo fortalece la cohesión comunitaria y promueve un turismo sostenible, capaz de distribuir los beneficios de manera más equitativa entre diferentes sectores sociales.
Sin embargo, la expansión de estas plataformas plantea desafíos regulatorios y fiscales que requieren coordinación entre autoridades, anfitriones y empresas tecnológicas.
La formalización de la oferta digital y la armonización de impuestos locales podrían consolidar una mayor contribución al desarrollo estatal, sin afectar la competitividad de la industria turística.
Quintana Roo se adapta
Por otro lado, la dependencia creciente del turismo como motor económico subraya la necesidad de diversificar la base productiva de Quintana Roo para evitar vulnerabilidades ante cambios en la demanda global.
Aun así, el impacto generado por Airbnb demuestra la capacidad de adaptación de la región frente a las nuevas dinámicas del mercado.
Los datos también evidencian que el turismo digital amplía la participación de las comunidades en la cadena de valor, integrando pequeños negocios al flujo económico global sin intermediarios tradicionales.
La economía de Quintana Roo se fortalece mediante un modelo más inclusivo, donde la innovación tecnológica conecta directamente la oferta local con la demanda internacional.
La relevancia de estas cifras radica en que reflejan una transformación estructural dentro del sector turístico estatal, impulsada por la interacción entre plataformas digitales y economía territorial.
De cara a los próximos años, el reto consiste en mantener un equilibrio entre el crecimiento económico y la sostenibilidad social y ambiental del turismo.
El análisis de Airbnb confirma que la combinación entre tecnología, consumo responsable y participación comunitaria redefine la manera en que los destinos turísticos generan valor y distribuyen beneficios.
Con ello, la economía de Quintana Roo consolida su posición como un referente del turismo digital en América Latina, mientras busca nuevas estrategias para ampliar su competitividad y reducir la concentración de ingresos en zonas específicas.
Información de utilidad para profesionales y empresas de Turismo.
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