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Generación Z y turismo: el nuevo punto ciego de la industria

La relación entre generación z y turismo ha dejado de ser un tema de futuro para convertirse en un asunto operativo inmediato, especialmente en el segmento premium.

La Generación Z está transitando de audiencia emergente a actor clave en la toma de decisiones de viaje, con un peso creciente en los niveles socioeconómicos C+ y B.

Durante años, la industria turística asumió que vender más era una cuestión de mayor exposición, mejores campañas o precios competitivos.

Hoy, esa lógica empieza a mostrar grietas claras. No por una crisis estructural del sector, sino por un cambio profundo en el perfil del comprador.

Este fenómeno está impulsado por factores como el acceso temprano a ingresos, el emprendimiento digital, las herencias intergeneracionales y una movilidad social más acelerada que en generaciones previas.

El resultado es una cohorte joven que viaja antes, decide con mayor autonomía y prioriza el gasto en experiencias.

Generación Z y turismo ¿Como compran?

Los datos respaldan esta transformación. De acuerdo con McKinsey & Company, firma global dedicada al estudio de mercados, consumo y modelos de negocio, la Generación Z y los millennials destinan en promedio 29% de sus ingresos a viajes, priorizando experiencias por encima de bienes materiales.

El estudio señala que más del 50% de la Generación Z prefiere gastar en experiencias, frente a menos del 30% de los baby boomers. Hacia 2030, ambos grupos concentrarán la mayor parte del gasto en viajes de alto valor.

Sin embargo, gran parte de la oferta turística continúa comunicándose con códigos diseñados para generaciones anteriores. Promociones agresivas, mensajes de urgencia y narrativas centradas en precio siguen dominando la comunicación, pese a que la evidencia muestra que la Generación Z responde a estímulos distintos.

En la ecuación de generación z y turismo, factores como identidad, coherencia, estética, validación social y significado pesan más que el descuento o la escasez artificial.

Esta desconexión explica por qué hoy se observan destinos con altos niveles de interacción digital, pero bajas tasas de conversión, así como productos turísticos bien diseñados que no logran cerrar ventas.

Otro elemento clave es el proceso de compra no lineal. Para la Generación Z, el viaje no inicia con una oferta ni termina con una llamada a la acción. Comienza con identificación, se refuerza con validación social y se consolida cuando la experiencia se interioriza como parte de la identidad del viajero.

Puntos de contacto

Un estudio reciente de McKinsey & Company documenta que la Generación Z puede atravesar hasta 27 puntos de contacto antes de tomar una decisión de compra, frente a 12 en el caso de los millennials, con recorridos circulares y validación incluso después de la compra, particularmente en plataformas como TikTok.

En la misma línea, Phocuswright, firma especializada en investigación del mercado de viajes y turismo digital, señala que 43% de la Generación Z concibe los viajes como parte central de su estilo de vida, buscando conexiones culturales, autenticidad y prácticas sostenibles.

Este contexto está obligando a operadores, destinos y marcas a replantear su estrategia.

Cada vez más actores de la industria comienzan a estructurar su comunicación bajo enfoques que priorizan atracción por identidad, validación social curada y conversión basada en experiencia, en lugar de presión comercial directa.

Cuando este cambio se comprende, el impacto es relevante para el sector: no es necesario reducir precios, no se sacrifica el posicionamiento premium, y se construyen relaciones de mayor valor en el largo plazo.

La conclusión es clara.
El turismo no dejó de vender. Dejó de hablarle correctamente a una generación que ya está tomando decisiones.

Quienes entiendan hoy la relación entre generación z y turismo no solo mejorarán sus resultados comerciales: definirán el nuevo estándar del turismo premium en los próximos años.

Publicado por

Marco Daniel Guzmán

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 18 años de experiencia reseñando industria turística y destinos. El algoritmo vende, yo explico.

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