El legado artesanal zapoteco de Jacobo Ángeles: entre tradición, arte y visión contemporánea

Jacobo Ángeles

En el marco del Festival del Alebrije 2024, organizado por el Dreams Huatulco Resort & Spa, el maestro artesano Jacobo Ángeles ofreció una conferencia magistral que dejó a los asistentes maravillados por la profundidad de su narrativa.

En ella, abordó las raíces culturales de su pueblo natal, San Martín Tilcajete, Oaxaca, y el largo camino que ha recorrido para convertir el tallado y pintura de figuras de madera en un símbolo de identidad zapoteca y un referente artístico mundial.

Raíces zapotecas y la conexión espiritual

Desde el principio, Jacobo dejó claro que su arte no es solo un oficio, sino una extensión de su espiritualidad y cultura. Relató cómo, en las tradiciones zapotecas, el árbol de copal tiene un significado sagrado.

Este árbol, conocido científicamente como Bursera bipinnata, es la materia prima fundamental en su trabajo, y su cuidado y reforestación son una prioridad en su taller. «El copal es nuestro árbol de vida, como lo es la ceiba para los mayas. En cada pieza que tallamos, llevamos parte de esa espiritualidad y de nuestras raíces», expresó.

Además, explicó conceptos fundamentales de la cosmovisión zapoteca, como las tonas y los nahuales, los animales protectores asignados al nacer. Mientras que el término «alebrije» tiene su origen en Pedro Linares y el Distrito Federal (hoy Ciudad de México), Jacobo explicó cómo Oaxaca ha adoptado y transformado esta palabra para proyectar al mundo su riqueza cultural.

«Para nosotros, los alebrijes son figuras fantásticas, pero llevan dentro nuestras tradiciones y espíritu zapoteco», afirmó.

Jacobo Ángeles del desafío económico a la revalorización artística

Jacobo Ángeles

La trayectoria de Jacobo no ha estado exenta de desafíos. Durante los primeros años de su carrera, la artesanía era vista más como un recuerdo o souvenir que como una forma de arte.

En su intervención, recordó cómo, al explicar el proceso y significado de sus piezas, logró duplicar su precio y cambiar la percepción de su trabajo. «Entendí que mi oficio no solo era tallar y pintar, sino también enseñar y narrar su significado», señaló.

Este enfoque transformó su taller en un espacio de enseñanza y experiencia cultural, donde los visitantes pueden conocer cada etapa de la creación de una pieza, desde la recolección del copal hasta los detalles finales de pintura.

«Cuando las personas entienden el trabajo detrás de cada pieza, dejan de verlo como un objeto más y comienzan a valorarlo como lo que es: una obra de arte», afirmó.

Evolución artística: de lo tradicional a lo contemporáneo

El taller «Jacobo y María Ángeles», fundado en 1994 junto a su esposa María, ha sido clave para consolidar un estilo propio que combina tradición e innovación.

Jacobo explicó cómo ha rescatado símbolos zapotecos presentes en códices, textiles y arquitectura, incorporándolos a sus diseños. También habló sobre la influencia del arte contemporáneo, como las geometrías de Victor Vasarely, que le inspiraron a fusionar lo ancestral con lo moderno.

El maestro destacó el valor de los colores naturales en su trabajo, como el rojo de la cochinilla y los tonos derivados del copal, en contraste con los colores fluorescentes que fueron populares en los años 90.

«Nos dimos cuenta de que los colores naturales tienen un alma, una conexión con nuestra tierra y nuestras raíces. Regresar a ellos fue un paso necesario para darle identidad a nuestro trabajo», comentó.

Un taller que trasciende generaciones y fronteras

Jacobo Ángeles

Lo que comenzó como un pequeño taller familiar se ha convertido en una empresa cultural que emplea a más de 380 personas. Jacobo explicó cómo han integrado cuatro ejes en su proyecto: la reforestación del copal, la promoción de la gastronomía tradicional oaxaqueña, la enseñanza del arte y el diseño contemporáneo.

Estos pilares no solo han permitido preservar las tradiciones zapotecas, sino también generar un impacto económico y social en su comunidad.

El maestro destacó cómo la incorporación de jóvenes egresados de universidades y escuelas técnicas ha permitido al taller adaptarse a los tiempos modernos.

«No manejo bien la tecnología, pero sé que es esencial para el futuro. Por eso hemos incluido a diseñadores y expertos en redes sociales que nos ayudan a mantenernos relevantes en el mercado global», explicó.

Además, habló sobre el impacto de su trabajo en la comunidad. «Cuando una persona compra una de nuestras piezas, no solo beneficia a una familia, sino a todo el pueblo. Es un modelo sostenible que queremos replicar en otras comunidades», afirmó.

El arte frente a la modernidad y la inteligencia artificial

En un momento histórico marcado por avances tecnológicos, Jacobo reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la artesanía. Reconoció que esta tecnología puede replicar formas y patrones, pero nunca podrá capturar la energía y espiritualidad que los artesanos infunden en cada pieza.

«La IA puede ser una herramienta, pero nunca reemplazará el alma humana. Lo que nos hace únicos es nuestra capacidad de transmitir sensaciones y emociones a través del arte», subrayó.

Asimismo, destacó la importancia de adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder la esencia de lo humano. «La inteligencia artificial es un reto, pero también una oportunidad. Tenemos que aprender a usarla a nuestro favor, sin olvidar que nosotros somos los creadores», comentó.

Jacobo Ángeles reconocimientos y proyección internacional

Jacobo Ángeles

La dedicación de Jacobo ha sido reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Desde sus primeros premios, como el Estatal de Tallado y el Nacional de Artesanías, hasta sus exposiciones en museos de Estados Unidos y Europa, su trabajo ha trascendido fronteras.

Sin embargo, el maestro recordó los desafíos que enfrentó para que su obra fuera valorada como arte y no simplemente como folclor.

«Fue un proceso largo y difícil, pero valió la pena. Hoy, nuestras piezas son reconocidas como obras de arte, y eso nos ha permitido llevar el nombre de Oaxaca y de los zapotecos a todo el mundo», expresó.

Un llamado a preservar la identidad cultural

Jacobo concluyó su conferencia con un mensaje inspirador: «El arte no solo es una forma de expresión, sino un puente entre el pasado y el futuro. Cada pieza que hacemos lleva consigo la esencia de nuestro pueblo, y es nuestra responsabilidad preservarla y compartirla con el mundo».

La conferencia de Jacobo Ángeles fue un recordatorio poderoso de cómo las tradiciones culturales pueden adaptarse y prosperar en un mundo en constante cambio, siempre y cuando se mantenga vivo su espíritu.

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