El nuevo Centro de Convenciones de Cuernavaca entra en fase decisiva. Con más de 1,100 millones de pesos en inversión pública comprometida, terrenos adquiridos y proyecto ejecutivo en revisión final, el arranque de obra está programado para el segundo semestre de 2026.
Pero detrás del avance técnico y presupuestal hay una pieza clave en la articulación del proyecto: el secretario de Turismo estatal, Daniel Altafi Valladares.
Un proyecto que va más allá de la infraestructura
El recinto se desarrollará en 21,212 metros cuadrados en Villas del Lago (ex Plaza Diana), frente a Galerías Cuernavaca, con acceso directo desde la autopista México–Cuernavaca y capacidad para 3,500 personas.
Sin embargo, el enfoque que impulsa la Secretaría de Turismo no es únicamente inmobiliario.
Altafi ha planteado el proyecto como una estrategia de reposicionamiento MICE para Morelos, con tres ejes:
- Ubicación estratégica en el corredor CDMX–Morelos.
- Equipamiento alineado a estándares internacionales.
- Integración urbana mediante el distribuidor vial en la zona UAEM.
Ya desde agosto de 2025, el secretario dejó clara la hoja de ruta:
“La fortaleza será su ubicación estratégica y equipamiento a la vanguardia de la industria de reuniones. El proyecto ejecutivo estará listo para inscribirse en la cartera federal de Hacienda.”
No fue una declaración protocolaria. Fue una señal técnica y política: el Centro de Convenciones no puede ser una obra aislada; debe estar respaldado por validación presupuestal federal y planeación financiera estructurada.
La ingeniería política del financiamiento
El proyecto supera los 1,100 mdp bajo un esquema mixto:
- 220 mdp estatales para la compra del terreno principal (mayo 2025).
- 70 mdp para predios adicionales.
- 700 mdp federales vía SICT (obra y equipamiento).
- 400 mdp para el distribuidor vial.
La gobernadora Margarita González Saravia ha respaldado públicamente el proyecto, pero es desde la Secretaría de Turismo donde se ha empujado su narrativa estratégica: convertir a Cuernavaca en nodo competitivo frente a destinos como Querétaro, Puebla o el propio Xochitepec.
Altafi ha insistido en que la ventaja comparativa es clara: hoteles y restaurantes a menos de cinco minutos, conectividad carretera directa y cercanía con la Ciudad de México.
Más que un edificio: una apuesta por el 15% de crecimiento MICE
Las proyecciones oficiales estiman un crecimiento del 15% en turismo de reuniones, por encima de la media nacional.
Aquí es donde la Secretaría de Turismo juega su carta más relevante: el modelo de comercialización.
Un centro de convenciones no se llena solo con infraestructura. Requiere:
- Agenda comercial activa.
- Captación de congresos internacionales.
- Vinculación con asociaciones.
- Estrategia de promoción especializada.
En el discurso de Altafi se percibe un cambio de lógica: dejar de promover por inercia y comenzar a competir por mercado.
Centro de Convenciones de Cuernavaca, el desafío real, ejecución y ocupación
La obra iniciará en el segundo semestre de 2026 y podría concluir a finales de ese año o inicios de 2027, con miras a posicionarse en escaparates internacionales como FITUR y Tianguis Turístico.
Pero el verdadero examen no será la inauguración, sino la ocupación efectiva.
En México existen centros de convenciones subutilizados por falta de estrategia comercial.
El reto para Daniel Altafi será demostrar que el Centro de Convenciones de Cuernavaca no será un gasto en infraestructura, sino una plataforma de derrama económica medible en:
- Ocupación hotelera.
- Consumo gastronómico.
- Generación de empleo.
- Eventos recurrentes anuales.
El Centro de Convenciones de Cuernavaca es una obra pública, sí.
Si el proyecto logra cumplir tiempos, presupuesto y modelo de captación de eventos, Daniel Altafi podría consolidarse como el operador turístico que convirtió infraestructura en estrategia económica.
Si falla, el megaproyecto quedará reducido a concreto.
La ventana política y económica hacia 2026 ya está abierta.
Cuernavaca fue durante décadas sinónimo de descanso presidencial, congresos médicos, encuentros empresariales y eventos culturales de alto nivel. Fue punto de reunión nacional e internacional.
Con el paso del tiempo, ese protagonismo se diluyó frente a nuevos polos de infraestructura y promoción más agresiva.
Hoy, el Centro de Convenciones de Cuernavaca no representa únicamente un proyecto de concreto y acero. Representa la posibilidad de recuperar narrativa, liderazgo y posicionamiento en el turismo de reuniones del centro del país.
A Cuernavaca le falta volver a los grandes escenarios turísticos.

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 15 años de experiencia reseñando industria turística y destinos.
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