Get Facts Get Going nació en los Estados Unidos en IPW como un golpe de realidad. Pero en estos tiempos de aldeas globales es lo más acertado que se ha creado para vender un destino en medio del ruido adverso de redes sociales.
EU acaba de enviar una señal contundente desde IPW 2026 en Greater Fort Lauderdale: vender destinos ya no alcanza; ahora hay que combatir la ansiedad digital al viajar.
En ese contexto surge “Get Facts. Get Going.” (Obtén información. Ponte en marcha) , la nueva estrategia impulsada por Brand USA junto con la U.S. Travel Association, que reconoce algo que muchos destinos siguen ignorando:
La conversación en redes sociales puede erosionar la confianza turística más rápido que cualquier campaña institucional.
En los últimos meses, Geoff Freeman, presidente y CEO de U.S. Travel Association, ha advertido que la balanza de viajes de Estados Unidos pasó de un superávit cercano a 50 mil millones de dólares a un déficit aproximado de 50 mil millones, con riesgo de alcanzar alrededor de 70 mil millones si la tendencia de rezago en turismo internacional se mantiene.
Más allá del redondeo de las cifras, el mensaje de fondo es contundente: mientras otros mercados reportan crecimientos de doble dígito en llegadas internacionales, Estados Unidos se está quedando atrás en la recuperación de visitantes del exterior.
Y la razón no está solo en precios o conectividad, sino en algo mucho más intangible: la percepción emocional del viajero.
Get Facts. Get Going: Esa percepción hoy se fabrica, sobre todo, en el ecosistema digital con Hype
Un solo video viral de una revisión migratoria agresiva, un testimonio alarmista sobre inseguridad, una historia de discriminación o un hilo que generaliza una mala experiencia individual se convierten en cientos de miles o millones de vistas en cuestión de horas.
Aunque, en términos estadísticos, muchos de esos episodios sigan siendo excepciones frente a decenas de millones de llegadas anuales, la lógica de los algoritmos premia tensión, miedo, indignación y controversia.
Sí, los algoritmos de las redes sociales están diseñados específicamente para premiar el hype, la viralidad y el contenido que genera reacciones extremas.
Hype (Proviene del inglés y es una abreviatura de hyperbole (hipérbole), lo que significa hiper dosis de exageración para capturar atención.
El modelo de negocio de estas plataformas requiere capturar la atención por mas tiempo del usuario a toda costa, lo que modifica profundamente la forma en que el contenido se distribuye.
Entre mas Hype mas atención y más tiempo de permanencia en las plataformas.
Es por eso que chismes, catastrofes, noticias escandalosas y/o adversas son en su mayoría premiadas por los algoritmos con alta viralidad porque dan altísima retención.
El resultado es una brecha cada vez mayor entre la experiencia real de la mayoría de los viajeros y el imaginario colectivo que se forma en redes sociales.
Se amplía la brecha de ansiedad.
Get Facts Get Going. nace precisamente para intentar cerrar esa brecha. A diferencia de las campañas puramente aspiracionales —como America the Beautiful o American Originals—, Get Facts se centra en reducir ansiedad, aclarar procesos y “blindar” al consumidor con información verificable.
No se trata solo de inspirar, sino de responder preguntas muy concretas:
Qué probabilidad real existe de ser enviado a una revisión secundaria, qué se revisa en aeropuertos y fronteras, qué documentos son indispensables.
Cómo se procesan casos de doble nacionalidad o qué tan frecuentes son, en proporción, los incidentes problemáticos frente al volumen total de visitantes.
El enfoque es doble. En un frente, Brand USA mantiene el relato emocional de un país diverso, hospitalario y lleno de experiencias únicas, apelando al deseo de descubrir destinos icónicos y rincones menos conocidos. En el otro:
Get Facts Get Going. intenta desmontar temores específicos ofreciendo contexto y datos
Explicar procedimientos migratorios con claridad, mostrar testimonios de viajeros reales, desmentir mitos virales y poner en perspectiva la frecuencia de experiencias negativas frente a los más de 70 u 80 millones de llegadas internacionales que Estados Unidos puede recibir en un buen año.
La apuesta es que un viajero bien informado es un viajero menos ansioso… y más dispuesto a reservar.
Este giro no es casual. IPW 2026 estuvo atravesado por una preocupación transversal: la confianza.
La industria estadounidense entendió que ya no compite solo por atención publicitaria, sino por credibilidad en un entorno donde un video de 30 segundos puede tener más impacto en la decisión de viaje que un informe oficial de 80 páginas.
La reputación ya no se construye únicamente desde oficinas de marketing; se construye —y se destruye— en la pantalla de un teléfono, con métricas tan crudas como reproducciones, comentarios y “shares”.
México debería leer esta señal con mucha atención.
Como decimos en México el diablo está en los detalles, las cifras recientes de la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) muestran una historia compleja: con datos de marzo de 2026, el total de visitantes (turistas + visitantes = llegadas) internacionales hacia México creció alrededor de 11.9% en el último año, pero el segmento que llegó por vía aérea —el de mayor derrama económica— cayó -7.5% frente al mismo mes del año anterior según cifras del INEGI.
Este dato que ha pasado desapercibido para la mayoría de los analistas del sector y es muy preocupante.
Es decir: se debilita el turismo aéreo de alto valor el que trae arriba del 80% de las divisas turísticas.
Por otro lado se han incrementado los turistas fronterizos de corta estancia y derrama baja con datos de marzo de este año crecieron un 33.9% y han decrecido los turistas por avión de derrama alta un -7.5%, eso indicaría un recambio silencioso del perfil del turista, ahora en teoría tenemos mas turistas pero con menos derrama.
Por otro lado, la conversación digital sobre el país está permanentemente tensionada por videos de hechos delictivos, experiencias negativas amplificadas y narrativas simplificadas que tienden a asociar todo el territorio con violencia y narcotráfico, aunque la realidad turística sea más matizada y heterogénea.
El hype haciendo su trabajo.
¿Que tanto afecta esta conversación digital para inhibir al mercado de turistas de internación aérea a México?
Afectaciones en percepción
Porque un incidente aislado en un destino puede circular durante días en redes internacionales y afectar la percepción sobre todo el país, sin distinguir entre estados, ciudades o zonas turísticas consolidadas.
Frente a ese escenario, la pregunta “¿hace falta un Get Facts. Get Going. mexicano?” deja de ser provocación retórica y empieza a sonar como una agenda urgente.
Una estrategia así no se limitaría a maquillar la imagen de México ni a ocultar riesgos reales, sino a hacer tres cosas concretas:
Uno, contextualizar datos de seguridad y riesgos con cifras oficiales, explicando dónde, cómo y a quién afectan los incidentes
Dos, ofrecer información clara y centralizada sobre qué puede esperar el turista en aeropuertos, carreteras, destinos de playa y ciudades —incluyendo tiempos promedio, protocolos y canales de apoyo.
Y tres, amplificar testimonios verificables de viajeros (UGC) que muestren la diversidad de experiencias reales, no solo las más escandalosas.
Para lograrlo, la Secretaría de Turismo federal —encabezada por Josefina Rodríguez Zamora— tendría que dar un salto cuántico de enfoque.
No bastaría con reforzar presencia en ferias, spots o espectaculares; habría que construir una arquitectura de confianza digital capaz de dialogar, en tiempo real, con el ruido algorítmico.
Eso implica coordinarse con embajadas, aerolíneas, plataformas de reserva, gobiernos estatales y creadores de contenido, y al mismo tiempo respaldar cada mensaje con datos duros:
Variaciones porcentuales, niveles de ocupación, gasto promedio, distribución geográfica de incidentes y comparaciones internacionales que permitan dimensionar el riesgo de forma honesta.
El nuevo turista
El turista digital de 2026 no solo quiere playas bonitas o ciudades vibrantes: quiere saber si se sentirá bienvenido, si los procesos serán claros, si los riesgos están razonablemente acotados y si, en caso de problema, habrá instituciones que respondan.
Estados Unidos acaba de reconocer abiertamente que esa batalla ya no se gana solo con imágenes espectaculares, sino con información precisa y emocionalmente tranquilizadora.
México, sometido al mismo escrutinio global, difícilmente podrá posponer mucho tiempo más su propia versión de Get Facts Get Going., con cifras sobre la mesa y una narrativa que apueste por algo más que el eslogan fácil.
Porque en el turismo digital moderno, la percepción ya no es complemento de la estrategia.
La percepción es la estrategia.

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 18 años de experiencia reseñando industria turística y destinos. El algoritmo vende, yo explico.
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