Las declaraciones de la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, durante el Cancún Travel Mart 2026, merecen una revisión que vaya más allá del anuncio de incentivos para el Aeropuerto Internacional de Tulum.
En su explicación sobre la pérdida de conectividad aérea aparecen dos cuestiones que requieren mayor precisión: presentar un problema mundial de disponibilidad de aeronaves como explicación de los recortes de operaciones en Tulum y citar porcentajes internacionales sin identificar claramente su fuente, periodo o indicador.
Pero hay un tercer elemento que merece todavía más atención: la crisis de Tulum no parece limitarse a la falta de aviones, sino que también revela un deterioro de su competitividad como producto turístico.
El problema no es que la funcionaria mencione circunstancias internacionales. Es que el contexto global puede terminar ocupando el lugar del diagnóstico local.
Y una política de recuperación turística necesita evidencia, indicadores comparables y resultados medibles, no solamente explicaciones plausibles.
Cancún Travel Mart: la falta de aviones no explica por sí sola la crisis de Tulum
La industria aérea mundial enfrenta restricciones documentadas. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha señalado retrasos en la entrega de aeronaves, problemas de disponibilidad de motores y dificultades en las cadenas de suministro.
Son obstáculos reales que limitan la capacidad de las aerolíneas para ampliar operaciones, renovar sus flotas y atender determinados mercados.
Negarlos sería tan equivocado como utilizarlos para explicar automáticamente cualquier cancelación de rutas.
Ahí aparece la primera cuestión que dejaron las declaraciones durante el Cancún Travel Mart.
Que falten aviones en el mercado mundial no demuestra que esa sea la causa principal de la salida de aerolíneas del aeropuerto de Tulum.
Para establecerlo habría que conocer las razones comerciales y operativas de cada compañía: disponibilidad de equipos, ocupación de vuelos, rentabilidad de las rutas, costos aeroportuarios y decisiones sobre dónde resulta más conveniente utilizar su flota.
Una aerolínea puede tener pocos aviones disponibles y, al mismo tiempo, decidir retirar una ruta porque otras conexiones le ofrecen mejores resultados.
Son explicaciones compatibles, pero no equivalentes.
La escasez de aeronaves puede condicionar una decisión empresarial. Sin embargo, no basta para demostrar por qué un aeropuerto pierde operaciones mientras las compañías continúan utilizando sus equipos en otros mercados.
Por eso resulta insuficiente trasladar la conversación desde Tulum hacia una crisis mundial sin mostrar el vínculo concreto entre ambas situaciones.
El diagnóstico debe explicar cuánto corresponde a las restricciones internacionales de la industria y cuánto a la capacidad del destino para sostener conexiones aéreas rentables.
Tulum no solo pierde aviones: también enfrenta una crisis como producto turístico
Hay una pregunta que debería formar parte del diagnóstico turístico presentado durante el Cancún Travel Mart: ¿qué tan saludable es hoy Tulum como producto turístico?
La interrogante adquiere relevancia cuando se observa que la pérdida de conectividad aérea coincide con señales de deterioro en otros componentes de la actividad económica del destino.
Según cifras publicadas por El País, el tráfico de pasajeros del aeropuerto de Tulum ha disminuido 33% respecto a 2025. El reportaje también documenta hoteles abandonados, establecimientos comerciales cerrados, reducción de jornadas laborales y dificultades financieras entre prestadores de servicios.
El problema alcanza incluso a uno de los principales atractivos culturales del destino.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la zona arqueológica de Tulum recibió 74,385 visitantes en septiembre de 2024. En el mismo mes de 2026, la cifra cayó a solamente 22,100 visitantes.
Se trata de una contracción superior al 70% en apenas dos años.
Esta cifra resulta especialmente relevante porque la zona arqueológica es uno de los principales símbolos de Tulum y un atractivo que históricamente ha contribuido a movilizar visitantes hacia el destino.
A ello se suman problemas relacionados con precios elevados, acumulación de sargazo, movilidad, infraestructura urbana y percepción del valor de la experiencia turística.
El País también documenta que algunos establecimientos hoteleros han reducido las jornadas de sus trabajadores ante la disminución de huéspedes, mientras otros enfrentan dificultades para sostener sus operaciones.
No son solamente estadísticas. Son señales de una actividad turística que enfrenta presiones en distintos eslabones de su cadena de valor.
Y aunque ninguno de estos elementos demuestra individualmente las causas del retiro de las aerolíneas, su coincidencia obliga a considerar una explicación más amplia.
¿Estamos ante una crisis de conectividad aérea o ante un destino cuya propuesta de valor está perdiendo competitividad?
Probablemente ambas situaciones estén relacionadas.
Un destino turístico no se sostiene únicamente por disponer de un aeropuerto moderno. Necesita precios competitivos, servicios confiables, infraestructura funcional, atractivos accesibles y una experiencia capaz de satisfacer las expectativas de los viajeros.
Cuando esas condiciones se debilitan, también puede disminuir la demanda que justifica las operaciones aéreas.
Y cuando las aerolíneas reducen sus frecuencias, el destino pierde oportunidades para atraer visitantes.
Es un círculo que merece atención.
El Gobierno de Quintana Roo ha emprendido acciones como la estrategia Tulum Renace, la recuperación del acceso gratuito a las playas y medidas para enfrentar el sargazo. También se han anunciado nuevas conexiones desde Canadá.
Son iniciativas que pueden contribuir a mejorar las condiciones del destino, pero sus resultados deberán medirse frente a los indicadores de ocupación, afluencia turística y actividad empresarial.
Porque el verdadero desafío no es solamente recuperar vuelos.
Es recuperar las razones por las que los turistas eligen Tulum frente a otros destinos del Caribe mexicano y del mundo.
Las cifras presentadas en el Cancún Travel Mart necesitan una explicación
La segunda imprecisión aparece en los indicadores utilizados para comparar el comportamiento del turismo aéreo internacional.
Rodríguez Zamora afirmó que Estados Unidos y Turquía registraban reducciones de 4%, mientras México se mantenía en 3%. También sostuvo que nuestro país era el menos afectado del mundo.
Sin embargo, las declaraciones recogidas por la prensa no identifican claramente la fuente, el periodo ni la variable utilizada para construir esa comparación.
No es un detalle menor.
Una caída en el número de vuelos no significa lo mismo que una disminución de asientos disponibles, pasajeros transportados o turistas internacionales que llegan por avión.
Cada indicador responde a una realidad distinta y requiere una metodología específica.
Las propias versiones periodísticas muestran esa ambigüedad: algunas recogen la expresión «turismo aéreo», mientras otras introducen la comparación como reducción de vuelos o pérdida de asientos.
Sin una definición precisa, resulta imposible determinar qué disminuyó exactamente y si los tres países fueron medidos bajo el mismo criterio.
Esto no significa necesariamente que los porcentajes sean falsos.
Significa algo distinto y suficientemente importante: tal como fueron presentados, no permiten verificar la comparación.
Corresponde a la autoridad identificar el documento que los respalda, explicar qué miden y precisar contra qué periodo se comparan.
Además, afirmar que México es el país menos afectado del mundo requiere una base estadística internacional mucho más amplia que dos ejemplos.
Un porcentaje aislado puede funcionar dentro de un mensaje público, pero para sostener una conclusión sobre el desempeño de México frente al resto del mundo se necesitan datos homogéneos y comparables.
Aeropuerto de Tulum: los incentivos no garantizan el regreso de las aerolíneas
Otro de los anuncios realizados durante el Cancún Travel Mart estuvo relacionado con los incentivos para recuperar la conectividad aérea del Aeropuerto Internacional de Tulum.
La secretaria anunció incentivos del 100% durante tres años más y señaló que Grupo Mundo Maya presentaría los detalles correspondientes.
Sin embargo, mientras no se conozcan los conceptos cubiertos, los requisitos y el alcance del programa, ese porcentaje no debe interpretarse como la eliminación de todos los costos operativos de las aerolíneas.
También es necesario distinguir entre una expectativa gubernamental y una decisión empresarial.
La expresión «todas regresarán», pronunciada al hablar de la recuperación de frecuencias, no equivale a contar con compromisos individuales de las compañías que suspendieron operaciones en Tulum.
Un incentivo puede mejorar las condiciones económicas para operar una ruta.
Pero ningún descuento aeroportuario sustituye la demanda de pasajeros ni garantiza por sí mismo la rentabilidad de una conexión aérea.
Para evaluar la efectividad de estos estímulos será necesario conocer qué aerolíneas participan, qué rutas podrían recuperarse, cuántos asientos adicionales se ofrecerían y en qué plazos.
De lo contrario, el anuncio representa una expectativa de recuperación, pero todavía no un resultado verificable.
La recuperación de Tulum requiere una estrategia turística integral
El debate sobre Tulum no debería limitarse a explicar por qué las aerolíneas enfrentan dificultades internacionales.
También tendría que responder por qué determinadas compañías han decidido reducir o suspender operaciones en este aeropuerto y qué condiciones necesita el destino para recuperar su atractivo comercial.
La conectividad aérea depende de múltiples factores: demanda turística, tarifas, costos, infraestructura, competencia entre aeropuertos, promoción del destino y rentabilidad para las aerolíneas.
Pero la salud de un destino turístico también depende de la experiencia que ofrece al visitante.
Tulum enfrenta el desafío de recuperar su posicionamiento en un mercado internacional donde los viajeros pueden comparar destinos, precios, conectividad y calidad de los servicios con mayor facilidad.
Y esa competencia no se gana exclusivamente con estímulos a las compañías aéreas.
Se gana ofreciendo razones suficientes para viajar, permanecer, consumir y regresar.
Por ello, una estrategia de recuperación necesita distinguir los problemas que México no puede controlar de aquellos sobre los que sí puede intervenir.
La escasez mundial de aeronaves es un fenómeno documentado. Su peso específico en la pérdida de conectividad de Tulum, sin embargo, todavía requiere una demostración sustentada en las decisiones de las propias aerolíneas.
Los porcentajes internacionales citados por la secretaria pueden tener respaldo estadístico, pero ese respaldo debe hacerse explícito antes de utilizarlos como evidencia de que México presenta un mejor comportamiento que otros mercados.
Cancún Travel Mart: la precisión también es política turística
El Cancún Travel Mart representa un espacio de encuentro entre autoridades, compradores y empresarios turísticos. Por ello, las declaraciones sobre conectividad aérea tienen implicaciones que van más allá de la comunicación institucional.
Las aerolíneas necesitan condiciones comerciales viables. Los hoteleros requieren certidumbre sobre la llegada de visitantes. Los operadores turísticos necesitan mercados activos y los inversionistas, información confiable para tomar decisiones.
En ese contexto, Tulum necesita algo más útil que una explicación general sobre la escasez de aviones y una expectativa de recuperación.
Necesita un diagnóstico público que permita distinguir las causas internacionales de los problemas locales y una estrategia cuyos resultados puedan medirse.
La recuperación de Tulum no se resolverá únicamente con incentivos aeroportuarios ni con el regreso de algunas frecuencias.
Requiere recuperar la confianza del viajero, la competitividad de sus servicios y la rentabilidad de las empresas que sostienen su economía turística.
Porque el verdadero desafío no es solamente conseguir que los aviones vuelvan a aterrizar, sino lograr que los turistas tengan razones suficientes para querer regresar.
La responsabilidad de la autoridad turística no termina al ofrecer una explicación plausible.
Empieza por mostrar la evidencia que permite sostenerla.
Y después del Cancún Travel Mart, esa explicación sobre Tulum sigue pendiente.

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 18 años de experiencia reseñando industria turística y destinos. El algoritmo vende, yo explico.
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