México podría estar frente a una de las mayores oportunidades de desarrollo económico, social y territorial de las próximas décadas, así lo advirtió Antonio Del Rosal Stanford coordinador de ATMEX, pero todavía no termina de entender el tamaño de la transformación que podría generar el turismo de aventura, naturaleza y turismo comunitario.
Del Rosal considera que existe una correlación casi perfecta entre las regiones con mayor potencial para este segmento turístico y las zonas con mayores niveles de marginación y pobreza en el país.
“Si buscáramos exclusivamente desde una óptica de desarrollo económico, una de las mejores avenidas para facilitar el crecimiento sería a través del turismo de aventura y naturaleza”, afirmó Antonio Del Rosal Stanford en entrevista exclusiva con Reporte Lobby.
Antonio Del Rosal: México ya es líder mundial… aunque todavía no lo aprovecha
La paradoja, explica Del Rosal, es que México ya posee prácticamente todas las condiciones para convertirse en una potencia global dentro del segmento.
Según recordó, evaluaciones del Foro Económico Mundial colocan a México como el país número uno entre 119 naciones evaluadas en potencial relacionado con naturaleza.
En el componente cultural, el país aparece también entre los primeros lugares del planeta.
“Tenemos absolutamente todo para ser potencia en este segmento”, señaló.
Sin embargo, el país sigue concentrando la mayor parte de su modelo turístico en sol y playa.
Antonio Del Rosal: México podría atraer hasta 15 millones más de turistas
Para Antonio Del Rosal Stanford, el potencial de crecimiento es gigantesco.
Actualmente México recibe entre 40 y 45 millones de turistas internacionales al año.
Si el país desarrollara seriamente el segmento de aventura y naturaleza, podría atraer fácilmente entre 10 y 15 millones adicionales enfocados específicamente en estas experiencias.
El problema es que el país todavía no ha construido las condiciones adecuadas para escalar este modelo.
El turista de naturaleza gasta hasta siete veces más
Además del volumen potencial, el segmento representa una oportunidad económica mucho más rentable que el modelo convencional.
Antonio Del Rosal Stanford explicó que el turista de aventura y naturaleza gasta entre cinco y siete veces más que el visitante tradicional de sol y playa.
El gasto promedio puede alcanzar entre 50 mil y 60 mil pesos por persona por viaje, especialmente cuando existen productos bien desarrollados, experiencias auténticas y operadores profesionalizados.
“Ahí es donde está la oportunidad y también el reto”, explicó.
El modelo de los años 70 ya no es suficiente
Uno de los puntos más contundentes planteados por Del Rosal es que México continúa dependiendo de un modelo turístico diseñado hace más de cinco décadas.
“El modelo de sol y playa se desarrolló en la década de los 70 y está consolidado, pero parece que lo hubiéramos estacionado ahí”, afirmó.
El coordinador de ATMEX considera urgente que el país evolucione y entienda hacia dónde se está moviendo la demanda turística internacional.
Hoy, explica, el mercado ya no busca solamente grandes complejos de playa; busca experiencias más profundas, naturaleza, autenticidad y conexión cultural.
Los destinos tradicionales ya no tendrían capacidad para crecer
Antonio Del Rosal Stanford lanzó además una advertencia importante sobre los límites físicos del modelo turístico actual.
Si México quisiera avanzar del sexto al cuarto lugar entre los países más visitados del planeta, tendría que recibir alrededor de 15 millones de turistas adicionales.
Sin embargo, los grandes polos consolidados y la propia Ciudad de México ya no tendrían capacidad instalada suficiente para absorber ese crecimiento.
“Sí o sí tendríamos que empezar a voltear a destinos emergentes”, explicó.
“No necesitamos más turismo, necesitamos mejor turismo”
Para Del Rosal Stanford, el futuro no pasa necesariamente por masificación.
El verdadero objetivo debería ser atraer “mejor turismo”: viajeros más conscientes, respetuosos del entorno y capaces de generar una derrama económica más equilibrada y sostenible.
“No es traer más turismo, sino mejor turismo”, resumió.
El turismo ya está transformando indicadores sociales
Más allá de la derrama económica, Antonio Del Rosal Stanford sostiene que el turismo de naturaleza puede convertirse en una herramienta real de transformación social.
Recordó estudios realizados en Sierra Gorda, Querétaro, donde se evaluó el impacto del turismo en comunidades serranas apoyadas por el BID.
Los resultados mostraron mejoras en indicadores relacionados con:
- Reducción de pobreza
- Escolaridad infantil
- Empleo para mujeres
- Disminución de alcoholismo y drogadicción
- Fortalecimiento del tejido social
“Estamos clarísimos que hay un impacto importantísimo dentro del tejido social”, afirmó.
El turismo de aventura no es solo deporte extremo
Antonio Del Rosal Stanford también aclaró una percepción equivocada que suele existir alrededor del segmento.
El turismo de aventura no se limita a deportes extremos o actividades de adrenalina.
De acuerdo con la definición impulsada desde ONU Turismo, este modelo se basa en la combinación de tres componentes:
- Actividad física
- Contacto con la naturaleza
- Intercambio cultural
Y justamente el intercambio cultural —explica— es el elemento más importante de todos.
México todavía no tiene un ecosistema adecuado
Pese al enorme potencial, Del Rosal Stanford considera que el país todavía carece de una estructura adecuada para detonar este segmento.
“Hace falta todo”, afirmó directamente.
Según explicó, hacen falta:
- Estrategia
- Visión de largo plazo
- Planeación
- Ecosistemas financieros
- Mecanismos para emprendedores
- Condiciones amigables para comunidades
Actualmente el financiamiento sigue concentrado en proyectos tradicionales de playa, mientras que destinos emergentes como Sierra Norte de Puebla, Chiapas o regiones serranas enfrentan enormes dificultades para acceder a capital y desarrollo.
El futuro del turismo será comunitario
Antonio Del Rosal Stanford considera que el turismo comunitario no es una moda pasajera, sino una de las grandes rutas futuras de la industria.
“Estamos convencidos que este camino es el futuro del turismo”, afirmó.
Para él, uno de los elementos más importantes es que la gestión, coordinación y diseño turístico nazcan desde las propias comunidades y no únicamente desde operadores externos.
Ese modelo —explica— fortalece autenticidad, distribución económica y apropiación social del turismo.
El mercado ya cambió
Del Rosal Stanford insiste en que la demanda global ya se movió hacia este tipo de experiencias.
Actualmente:
- Uno de cada cuatro turistas internacionales pertenece plenamente al segmento de aventura y naturaleza.
- Entre el 73% y 74% de los itinerarios turísticos actuales incluyen algún componente relacionado con aventura, naturaleza o intercambio cultural.
El reto, sostiene, es que México todavía no ha terminado de reorganizar su oferta para responder a esa nueva realidad.
Chiapas vs Costa Rica: la gran advertencia
Uno de los ejemplos más reveladores expuestos por Antonio Del Rosal Stanford fue la comparación entre Chiapas y Costa Rica.
Según explicó, Chiapas posee mayores atributos naturales, culturales, gastronómicos e históricos que Costa Rica.
Sin embargo, mientras Costa Rica recibe más de 2.5 millones de turistas internacionales especializados, Chiapas permanece por debajo de los 200 mil visitantes internacionales.
“La diferencia es estrategia y posicionamiento”, resumió.
El peligro de “plastificar” las comunidades
Antonio Del Rosal Stanford reconoció también uno de los riesgos más delicados del crecimiento turístico: la pérdida de autenticidad cultural.
“El problema es cuando las comunidades pierden la esencia”, explicó.
Por ello destacó el caso de los Pueblos Mancomunados de Oaxaca, donde las propias comunidades decidieron primero analizar capacidades de agua, territorio y límites de crecimiento antes de expandir el turismo.
“Ellos mismos dijeron: vámonos con calma”, relató.
Para Del Rosal, el crecimiento debe ser planificado y mesurado para evitar que las comunidades terminen “plastificándose” o sacrificando sus formas de vida tradicionales.
ATMEX: una plataforma que mueve cientos de millones
En paralelo, Antonio Del Rosal Stanford explicó que ATMEX se ha consolidado como una plataforma clave para detonar negocios dentro del segmento.
La feria opera bajo tres grandes pilares:
- Posicionamiento de destinos emergentes
- Capacitación profesional
- Generación de negocios
Tan solo en esta edición se realizaron cerca de 1,960 citas de negocio y el valor futuro estimado de las alianzas generadas ronda los 200 millones de pesos.
Para muchos pequeños operadores y emprendimientos comunitarios, esas alianzas representan literalmente la diferencia entre sobrevivir o desaparecer dentro del mercado turístico mexicano.
Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 18 años de experiencia reseñando industria turística y destinos. El algoritmo vende, yo explico.
