La IA y el turismo impulsan transformación digital en México

La IA y el turismo

Durante el primer semestre de 2025, el turismo en América Latina mostró una reconfiguración profunda. México y Brasil no solo registraron cifras récord, sino que integraron tecnologías que redefinen el viaje. La IA y el turismo convergen en una etapa decisiva para ambos países.

Por un lado, México alcanzó una cifra histórica de 9 millones 359 mil turistas internacionales por vía aérea entre enero y mayo. Así lo informó la Secretaría de Turismo. Por otro lado, Brasil registró su semestre más sólido desde 1972, con una actividad sin precedentes en los principales destinos del país.

Además, el crecimiento turístico se conecta directamente con la adopción tecnológica. De acuerdo con una encuesta reciente, 80% de las empresas turísticas en México ya emplea Inteligencia Artificial. Este tipo de innovación busca facilitar experiencias más ágiles, segmentadas y conectadas.

Al mismo tiempo, en Brasil, la plataforma Decolar lanzó un asistente virtual con IA que acompaña al viajero. Desde la planeación hasta el regreso, la herramienta automatiza procesos y mantiene la interacción. Este sistema refuerza la tendencia de asistencia digital continua.

A partir de esta evolución, surgen cuestionamientos sobre la sostenibilidad del modelo. Aunque la IA y el turismo generan eficiencias, también plantean desafíos sobre privacidad, empleo y dependencia tecnológica. El turista se digitaliza, pero el sistema debe considerar brechas de acceso.

Según Bruno Montoro, Director de Negocios de Gupshup LATAM, los viajes asistidos por IA representan un paso lógico para México y Brasil. Asegura que ambos países lideran la transformación digital del sector turístico en la región. Así, la IA y el turismo consolidan una relación estructural.

Mientras tanto, se configura un nuevo perfil del viajero. El usuario actual prioriza movilidad, velocidad y autonomía. Según Statista, en 2024 el tráfico a portales turísticos provino principalmente de dispositivos móviles. Además, los ingresos por apps de viaje se triplicaron desde 2018.

Consecuentemente, las redes sociales también ganan espacio en la planificación. El 75% de los turistas toma decisiones de viaje a partir de contenido digital, según la misma fuente. México y Brasil registran un alto consumo de redes, con más de tres horas diarias por usuario.

En ese contexto, Montoro afirma que la IA responde a estos nuevos hábitos de consumo. La interacción instantánea y personalizada es un componente que la mayoría de los viajeros ya espera. Por eso, las empresas recurren a modelos conversacionales para mantener la conexión constante.

Una investigación de tendencias globales en viajes de 2024 sostiene que 80% de los viajeros usaron alguna forma de IA en los últimos dos años. Esto incluye desde la elección de destino hasta la retroalimentación postviaje.

Aunado a eso, los datos de Gupshup muestran una transformación operativa en las empresas turísticas. El 70% de los consumidores espera comunicación inmediata, y 64% demanda respuestas en tiempo real. Estos parámetros obligan a adoptar herramientas más automatizadas.

La IA emerge en el sector turístico

El uso de IA genera efectos medibles. Por ejemplo, las empresas que la implementan reducen 30% sus llamadas de soporte. Además, incrementan hasta 70% su eficiencia en procesos internos, según datos de Gupshup.

Entre las soluciones que han cobrado relevancia, destaca el Agente de IA para Conserjería de Hotel. Esta herramienta responde desde antes del check-in y continúa luego del check-out. También recomienda actividades y solicita evaluaciones mediante WhatsApp.

Gracias al procesamiento del lenguaje natural, el sistema interpreta peticiones y ofrece opciones. Aunque opera en segundo plano, mantiene una interacción constante con el huésped, lo que reconfigura los esquemas de atención tradicionales.

Montoro explica que esta integración tecnológica se alinea con las preferencias actuales. El viajero quiere autonomía sin desconexión. Por tanto, la IA y el turismo confluyen para ofrecer inmediatez sin intermediarios.

Asimismo, las herramientas inteligentes se incorporan en otras fases del viaje. Desde sugerencias personalizadas, pasando por reservas automáticas, hasta procesos de check-in sin contacto. Todo esto marca un giro estructural en la cadena de valor turística.

Por ello, el entorno plantea preguntas sobre la dirección de este modelo. ¿Puede la digitalización extrema reemplazar la mediación humana? ¿Es sostenible una experiencia 100% automatizada en contextos diversos? La IA y el turismo deben equilibrar innovación y accesibilidad.

Además, Montoro subraya que el propósito de estas tecnologías es facilitar, no sustituir. El objetivo radica en brindar asistencia en todo momento, generar confianza y optimizar tiempos. Esa premisa orienta el diseño de las herramientas que Gupshup ha implementado.

Sin embargo, el modelo exige evaluación continua. Los patrones de comportamiento del viajero evolucionan y los entornos digitales cambian. En ese sentido, la IA no debe solo responder a la demanda, sino también prever implicaciones futuras.

La IA y el turismo ya no operan como elementos separados. Hoy constituyen una simbiosis que redefine el viaje. Desde la inspiración hasta el regreso, la experiencia se organiza en plataformas móviles y respuestas inmediatas.

Con base en los resultados observados, la transformación tecnológica continuará su avance. No obstante, las decisiones futuras requerirán más que algoritmos. También necesitarán una visión crítica del impacto humano, económico y social que conlleva esta integración.

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