El turismo musical se consolida en la Ciudad de México con el regreso de Oasis los días 12 y 13 de septiembre de 2025, generando un impacto visible en la movilidad de viajeros nacionales e internacionales.
El turismo musical como fenómeno global y nacional
según la European Business School el turismo musical consiste en viajes motivados por experiencias relacionadas con la música, como conciertos, festivales, museos y visitas a lugares vinculados a artistas.
Este tipo de turismo fomenta la dispersión geográfica, promueve intercambios culturales y fortalece las conexiones sociales entre asistentes. Por lo tanto, se considera un motor para la dinamización de destinos.
En México, la tendencia registra crecimiento. De acuerdo con el INEGI, en 2024 el 52.5% de la población adulta asistió al menos a un evento cultural, incluyendo espectáculos musicales, 3.8 puntos más que en 2023.
La participación mostró equilibrio de género, con 53.1% en hombres y 52.0% en mujeres. Además, este incremento evidencia una preferencia social creciente por actividades de entretenimiento vinculadas con la música.
De manera paralela, una encuesta de IPSOS y Airbnb señala que 40% de los mexicanos considera incluir un evento musical en sus planes de viaje durante 2025.
El segmento de 18 a 27 años muestra mayor inclinación hacia este tipo de experiencias. Entre sus preferencias destacan conciertos de artistas específicos (41%) y festivales de música (40%).
Estas cifras plantean un escenario en el que la música no solo representa consumo cultural, sino un factor determinante en la planificación turística de las nuevas generaciones.
Oasis y el impacto del turismo musical en la CDMX
La Ciudad de México se prepara para recibir a Oasis en septiembre de 2025. Las fechas registran lleno total y confirman la movilización generada por el reencuentro de los hermanos Gallagher.
De acuerdo con Airbnb, los visitantes nacionales provendrán principalmente de Monterrey (18%), Guadalajara (14%), Tijuana (4%), San Luis Potosí (3%), Mérida (3%), Hermosillo (3%) y Ciudad Juárez (2%).
Por otra parte, la capital recibirá turistas internacionales de Los Ángeles (6%), Nueva York (4%), Chicago (3%), Guatemala (3%) y San José, Costa Rica (3%).
El perfil predominante de los viajeros corresponde a millennials entre 30 y 39 años. Este grupo generacional mantiene una conexión marcada con la música de Oasis.
La nostalgia funciona como motor de viaje, convirtiendo al concierto en un evento con repercusión económica y social más allá del espectáculo. La experiencia se amplía hacia estancias completas.
Números que apoyan a la CDMX
Durante ese fin de semana, el gasto promedio por reservación en la Ciudad de México superará los 1,000 pesos, según Airbnb. Además, la derrama no se limitará al alojamiento.
El 89% de los viajeros musicales aprovecharán su visita para explorar otras zonas de la ciudad, lo que impulsa actividades complementarias como gastronomía, cultura y comercio local.
Airbnb subraya que por cada peso invertido en alojamiento, los visitantes destinan otros cuatro pesos a micro y pequeños negocios cercanos, de acuerdo con el modelo IMPLAN.
El impacto económico del turismo musical trasciende los recintos donde se realizan los eventos. Genera un efecto multiplicador en sectores asociados al consumo diario y en la infraestructura de servicios urbanos.
En este contexto, la Ciudad de México se posiciona como nodo estratégico. Su capacidad para atraer viajeros mediante experiencias musicales fortalece la diversificación de su oferta turística.
Sin embargo, el crecimiento del turismo impulsado por conciertos plantea desafíos de planeación. La demanda de servicios de transporte, alojamiento y logística debe responder de manera eficiente al aumento temporal de visitantes.
Airbnb, por ejemplo, promueve opciones que van desde lofts céntricos frente a recintos musicales hasta espacios con carácter local en distintos barrios. La plataforma busca integrar al viajero en la dinámica urbana.
La evolución del turismo musical abre preguntas sobre su sustentabilidad y el equilibrio con la vida local. La ciudad requiere estrategias que permitan aprovechar la derrama económica sin generar tensiones en comunidades.
La combinación de nostalgia, consumo cultural y movilidad generacional evidencia cómo la música transforma patrones de viaje. La experiencia deja de limitarse al concierto para convertirse en un viaje integral.
El turismo musical, entonces, no solo moviliza personas hacia un evento, sino que crea un ecosistema donde conviven economía, cultura y planificación urbana. Su expansión en México lo confirma como tendencia en ascenso.
Información de utilidad para profesionales y empresas de Turismo.
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