Al celebrarse el 24 aniversario de los Pueblos Mágicos, Sectur lanzó una Estrategia Nacional para el Fortalecimiento, basada en cinco ejes: planeación sostenible; inversión e infraestructura; capacitación; promoción integral; digitalización y comercialización. Pero, ¿en qué momento viven realmente estos destinos hoy? En esta columna examino luces y sombras.
Propuestas recientes e impulso de modernización
Un argumento que favorece la vigencia del programa es la nueva fase que Sectur quiere imprimir. Recientemente se hizo público un plan para modernizar el programa con criterios de innovación y digitalización de la promoción turística. En ese esquema, los 177 Pueblos Mágicos conservarán su nombramiento, pero serán clasificados en categorías A, AA y AAA según infraestructura, servicios, hospitalidad y oferta turística.
Sectur reconoce que muchos destinos enfrentan limitaciones: “Si los destinos pierden atractivo o calidad, la afluencia de turistas, el gasto y la actividad para emprendedores locales se reducen”, señala el Prosectur. Este reconocimiento es alentador: admite que no basta la marca, sino que hay que mantener estándares.
Además, la secretaria Josefina Rodríguez afirma que estos destinos albergan 18 sitios Patrimonio Mundial, 19 zonas arqueológicas, 50 Áreas Naturales Protegidas y más de 1.1 millones de personas indígenas. Esa densidad patrimonial respalda que los Pueblos Mágicos no sean solo simbólicos.
También se advierte voluntad política: el programa ya no busca sumar más localidades, sino fortalecer las existentes con equipamiento, servicios, capacitación y rutas digitales. Esa transición podría traducirse en un posicionamiento más sólido o duradero si se ejecuta bien.
Abandono presupuestal, recortes y falta de promoción real
Pero no todo brilla. En mayo de 2025, la Conferencia Nacional de Municipios denunció un “abandono presupuestal” para los 177 Pueblos Mágicos: desaparición de fideicomisos y recorte de fondos federales que beneficiaban esas localidades. Esta denuncia confirma lo que muchos actores han advertido: el reconocimiento oficial no se corresponde con recursos reales para operación y mantenimiento.
Otro reportaje señala que la llegada de la 4T implicó que se cerraran las “llaves” presupuestales al programa original, destinando recursos a grandes obras como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas o el aeropuerto Felipe Ángeles. En ese contexto, muchos pueblos denunciaron que la infraestructura clave —calles, drenaje, servicios básicos, fachadas— quedó sin mantenimiento.
Desde 2019, se documentó que el Proyecto de Presupuesto de Egresos federal no contemplaba asignaciones directas para el programa de Pueblos Mágicos (Prodermágico). Si bien en 2020 se relanzó una estrategia nacional alternativa, la ausencia de partidas explícitas ha generado incertidumbre entre municipios.
También es crítica la promoción. Muchos Pueblos Mágicos carecen de visibilidad adecuada, pues no disponen de estrategias digitales ni alianzas de marketing internacional. En contextos turísticos competitivos, esa carencia se traduce en estancamiento del flujo de visitantes frente a destinos más explotados o con mayor presupuesto promocional.
¿Qué significa entonces el 24 aniversario de los Pueblos Mágicos?
Este aniversario no es solo conmemorativo, representa una oportunidad para revalidar el programa frente a su propio desgaste. Pero para que ese momento tenga trascendencia, los compromisos deben traducirse en acciones tangibles. En cambio, podría quedar en discurso si no se atienden las falencias estructurales.
La dualidad es clara, por un lado, existe una estrategia modernizadora con clasificación y criterios renovados. Por otro, el terreno está desequilibrado por recortes de recursos y abandono persistente. Muchos pueblos tradicionales pueden ver su condición erosionada si no emergen mecanismos de apoyo real.
Creo que este momento exige corresponsabilidad: Sectur, estados, municipios, sociedad civil y la iniciativa privada deben asumir roles activos. No basta que Sectur promueva, se necesita que los pueblos participen en la toma de decisiones. Que los habitantes diseñen los atractivos, rutas, productos y narrativas locales.

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 15 años de experiencia reseñando industria turística y destinos.
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