La sostenibilidad corporativa atraviesa una etapa de transformación, impulsada por inteligencia artificial, tecnología y regulación, factores que obligan a las empresas a replantear su función estratégica dentro del modelo de negocio.
En este contexto, especialistas coincidieron en que la sostenibilidad corporativa ya no puede operar como centro de costos, sino como un espacio que conecte datos, decisiones y generación de ingresos medibles.
Durante el conversatorio organizado por Sygris y Turning Point, el debate se centró en la capacidad empresarial para gestionar información confiable frente a exigencias regulatorias, financieras y sociales cada vez más complejas.
Asimismo, se planteó que el reto principal no radica en el compromiso declarado, sino en la dificultad para integrar datos dispersos que permitan decisiones alineadas con objetivos corporativos y expectativas de mercado.
Por ello, la sostenibilidad corporativa se analiza como un sistema de gestión transversal, donde tecnología e inteligencia artificial facilitan la lectura de riesgos, oportunidades y cumplimiento normativo.
Datos, interoperabilidad y riesgos emergentes
Andrés Álvarez, CMO de Sygris, señaló que la gestión de información representa uno de los principales desafíos actuales, ya que sin trazabilidad y consistencia los datos pierden valor estratégico.
Además, explicó que la inteligencia artificial funciona como una palanca, siempre que las empresas resuelvan problemas de interoperabilidad entre sistemas, áreas y fuentes internas y externas.
En este sentido, advirtió que la falta de integración de datos puede generar riesgos críticos, especialmente cuando las organizaciones responden a múltiples marcos regulatorios y estándares internacionales.
Por tanto, propuso el uso de ontologías que permitan conectar información bruta desde distintas fuentes, facilitando respuestas coherentes ante autoridades, inversionistas y grupos de interés.
También subrayó que la inteligencia artificial genera impactos ambientales propios, por lo que su adopción exige conciencia, control y responsabilidad dentro de cualquier estrategia de sostenibilidad corporativa.
Desde esta óptica, la tecnología no actúa como solución automática, sino como herramienta que amplifica decisiones humanas, tanto en resultados positivos como en riesgos operativos y reputacionales.
Decisiones responsables y ética empresarial
Marta Martín, CEO de Turning Point, sostuvo que el futuro de la sostenibilidad corporativa no se medirá por cantidad de tecnología, sino por la capacidad de convertir datos en decisiones responsables.
Asimismo, planteó que el verdadero impacto surge cuando la información se transforma en acción y la acción se traduce en cambios medibles con efectos duraderos en el entorno empresarial.
Bajo esta visión, la tecnología se concibe como medio y no como fin, ya que su valor depende de la estrategia que guía su implementación y uso cotidiano.
En paralelo, Fernanda Zenizo, CEO de Intelab, centró su intervención en ética y gobernanza, al señalar que la estrategia define la calidad de la gestión corporativa.
Indicó que la ética dejó de ser un tema reputacional para convertirse en una responsabilidad operativa, vinculada directamente con riesgos financieros, legales y sociales.
Además, recordó que lo que no se mide no se gestiona, por lo que la medición se posiciona como herramienta básica para supervisar, monitorear y sostener cualquier modelo empresarial.
Desde su perspectiva, una gobernanza adecuada de datos permite reducir pérdidas económicas asociadas con fraudes, rotación de talento y mermas, además de fortalecer relaciones internas y externas.
Transparencia, regulación y presión de grupos de interés
Gema Sacristán, socia y líder de Sostenibilidad y Cambio Climático de Deloitte, consideró que la sostenibilidad corporativa se encuentra en un punto de inflexión irreversible.
Explicó que los grupos de interés exigen mayor transparencia, mientras las empresas enfrentan la necesidad de descarbonizar operaciones, cadenas de valor y modelos productivos.
En consecuencia, la tecnología se vuelve indispensable para responder a estas demandas, aunque siempre acompañada de criterios claros de gobernanza y control humano.
Asimismo, destacó que la presión regulatoria incrementa la complejidad de los reportes, lo que obliga a las empresas a invertir en sistemas que conecten datos ambientales, sociales y financieros.
En este escenario, la sostenibilidad corporativa funciona como eje articulador entre cumplimiento normativo, estrategia de negocio y expectativas sociales.
Por lo tanto, las organizaciones deben evaluar si sus estructuras actuales permiten responder a este nivel de exigencia sin fragmentar información ni decisiones.
Gobernanza de datos y enfoque en personas
Marité Chavira Mendoza, directora de la Oficina ASG de Banamex, enfatizó que la gobernanza de datos resulta un tema central dentro de la sostenibilidad corporativa.
Señaló que el manejo de información, especialmente datos de clientes, exige claridad en procesos éticos y normativos, ya que los datos representan personas y contextos reales.
Desde su enfoque, el análisis de riesgos permite construir empresas con mayor estabilidad y, al mismo tiempo, abrir oportunidades de negocio alineadas con expectativas sociales.
Además, subrayó que la gestión adecuada de información fortalece la confianza entre organizaciones, clientes y autoridades, un activo que influye directamente en la viabilidad empresarial.
Así, la sostenibilidad corporativa se vincula con decisiones que trascienden indicadores técnicos y alcanzan dimensiones humanas y sociales.
Digitalización y creación de valor medible
Jordi Cueto, gerente global de Sostenibilidad de Coca-Cola FEMSA, afirmó que la sostenibilidad corporativa no se gestiona con intuiciones, sino con datos integrados.
Explicó que la empresa conecta desempeño ambiental, social y de gobernanza con riesgos financieros y reputacionales mediante sistemas tecnológicos robustos.
Gracias a esta integración, Coca-Cola FEMSA alcanzó evaluaciones destacadas en índices internacionales, lo que refleja la relación entre gestión de datos y posicionamiento ante inversionistas.
Además, señaló que la tecnología permite traducir información compleja en decisiones operativas alineadas con comunidades, consumidores y mercados financieros.
Desde esta experiencia, la sostenibilidad corporativa se presenta como un componente estratégico que influye en acceso a capital y continuidad operativa.
Cadena de valor y responsabilidad extendida
Carlos Becerra, gerente de Asuntos Corporativos de Nestlé México, explicó que la estrategia de valor compartido forma parte del modelo de negocio de la compañía desde hace décadas.
Indicó que el reto principal no se concentra solo dentro de la organización, sino en cómo la transparencia influye en toda la cadena de valor.
Según su planteamiento, medir impactos más allá del control directo requiere colaboración con proveedores, distribuidores y consumidores.
Por ello, la sostenibilidad corporativa se convierte en un proceso colectivo, donde la medición compartida impulsa cambios de comportamiento a escala amplia.
Este enfoque plantea desafíos metodológicos, aunque abre oportunidades para generar impactos que trascienden operaciones internas.
Turismo, medición e impacto social
Lourdes Prieto Márquez, directora corporativa de Impacto de Grupo Brisas, abordó la sostenibilidad corporativa desde la perspectiva del sector turístico.
Señaló que la medición del impacto en comunidades, entorno y experiencia del viajero resulta central para la gestión responsable de operaciones hoteleras.
Además, indicó que la tecnología facilita el entendimiento del cliente y la comunicación del impacto de cada operación.
Desde esta lógica, la sostenibilidad corporativa también influye en procesos de fidelización y toma de decisiones estratégicas dentro del turismo.
La medición constante permite identificar áreas de mejora y ajustar prácticas sin depender de percepciones aisladas.
Conclusiones y retos futuros
Durante el panel, los participantes coincidieron en que la tecnología y la inteligencia artificial amplían el alcance de la sostenibilidad corporativa hacia cadenas de valor y consumidores.
Sin embargo, también advirtieron que sin estrategia clara de gobernanza de datos, la inteligencia artificial puede amplificar riesgos en lugar de mitigarlos.
Por ello, el debate actual no gira en torno a adoptar tecnología, sino a definir cómo, para qué y bajo qué principios se utiliza.
La sostenibilidad corporativa se consolida así como un espacio estratégico, donde datos, ética y negocio convergen en decisiones con impacto económico y social.
Información de utilidad para profesionales y empresas de Turismo.
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