¿Subirá el DNR? modernizar Migración no sustituye promocionar México.

México enfrenta una contradicción difícil de justificar: el Gobierno federal dejó de destinar a la promoción turística los recursos que genera el Derecho de No Residente (DNR) y ahora propone aumentar su cobro casi 36% para 2027. Es decir, no solamente dejó de invertir ese dinero en atraer turistas, sino que pretende encarecer su llegada al país, en un momento donde ya han dejado de llegar turista vía aérea. ¿Subirá el DNR?

La competencia internacional tampoco espera. República Dominicana, competidor directo de Quintana Roo en el turismo de sol y playa, cobra apenas 10 dólares por su Tarjeta de Turista, frente a los aproximadamente 75 dólares que México pretende cobrar por el DNR en 2027.

Mientras México registró una caída de 5.7% en las llegadas aéreas durante julio de 2026, República Dominicana reportó un crecimiento de 6.9% en sus visitantes totales entre enero y agosto del mismo año, alcanzando 8.56 millones. La diferencia debería preocuparnos: mientras otros destinos del Caribe amplían su mercado, México plantea encarecer la llegada de turistas sin destinar recursos del DNR a promoción internacional.

La preocupación también ha sido expresada por Antonio Cosío Pando, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), quien en su artículo No basta con contar turistas, publicado en El Universal, advirtió que entre enero y julio de 2026 las llegadas de turistas internacionales por avión disminuyeron 4.6% y su gasto cayó 2.6%, pese al crecimiento del turismo total.

Cosío Pando considera que elevar 35.8% el DNR, precisamente cuando este segmento se contrae, exige evaluar cuidadosamente sus consecuencias sobre la competitividad y la demanda.

Además, señaló que el sector enfrenta menor conectividad aérea, mayores costos, inseguridad y otros desafíos. Su advertencia refuerza una preocupación central: México necesita atraer más turismo de alto valor económico, no añadir obstáculos que puedan debilitar su recuperación.

Durante años, el DNR permitió financiar buena parte de la promoción internacional de México. Hasta 2018, el esquema contemplaba destinar 70% de su recaudación al Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), 10% a Fonatur y 20% al Instituto Nacional de Migración.

Era un modelo con una lógica económica elemental: los turistas que llegaban contribuían a financiar la promoción que permitiría atraer a más visitantes.

Pero esa relación se rompió durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Primero, los recursos se redirigieron hacia infraestructura, principalmente al Tren Maya, y posteriormente hacia proyectos y empresas bajo control de la Secretaría de la Defensa Nacional.

El turismo perdió una fuente de financiamiento para su promoción, pero los visitantes nunca dejaron de pagar el derecho.

Ahora, la administración de Claudia Sheinbaum propone elevar el DNR de 983 a 1,334.80 pesos para 2027. Son 351.80 pesos adicionales por visitante sujeto al cobro, equivalentes a un incremento de 35.8%.

¿Y cómo se distribuirían los recursos? El 50% para Defensa, 26% para Migración y 24% para la Tesorería de la Federación.

Para promoción turística, nuevamente, cero.

Aquí está el verdadero problema. No se trata solamente de cobrar más, sino de hacerlo cuando México necesita fortalecer su competitividad internacional.

Las cifras del INEGI deberían encender las alertas. En julio de 2026, la llegada de turistas internacionales por vía aérea cayó 5.7%, mientras que el gasto generado por este segmento disminuyó 3.3%.

No hablamos de cualquier visitante. Los turistas que llegaron por avión generaron 76.4% del gasto total de los viajeros internacionales durante ese mes, con un gasto promedio de 1,223 dólares por turista.

Es precisamente ese segmento de alto valor económico el que México necesita recuperar y fortalecer.

El riesgo es que el incremento al DNR termine profundizando una caída que ya está ocurriendo. Si viajar a México resulta menos competitivo frente a otros destinos, podríamos perder todavía más turistas internacionales, frecuencias aéreas y divisas.

Y las consecuencias no terminarían en los aeropuertos.

Menos visitantes significan menos habitaciones ocupadas, menos consumo en restaurantes, menos excursiones contratadas y menores ingresos para miles de negocios que dependen del turismo.

El riesgo de cierre de empresas es real, particularmente para las pequeñas y medianas, que cuentan con menor capacidad financiera para soportar temporadas prolongadas de baja demanda. Agencias de viajes, operadores, transportistas, restaurantes y proveedores podrían enfrentar una presión adicional sobre su supervivencia.

Pero existe una consecuencia todavía más delicada: los empleos directos que sostiene el turismo.

Una caída persistente en la ocupación y el consumo puede traducirse en recortes de personal, reducción de jornadas, cancelación de contrataciones y, eventualmente, despidos. Detrás de cada empresa turística hay trabajadores y familias que dependen de esta actividad.

No significa que el aumento del DNR provocará automáticamente esos escenarios, pero sí representa un riesgo adicional en una industria que ya muestra señales de debilitamiento.

¿Subirá el DNR? El Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, respaldado por otras 44 organizaciones empresariales del sureste, ya advirtió sobre estas amenazas. También Gonzalo del Peón, integrante del Comité Consultivo de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, ha señalado la necesidad de recuperar recursos del DNR para promoción nacional e internacional.

Y tienen razones para preocuparse.

Un incremento del derecho no significa que los boletos de avión subirán 36%, pero sí añade un costo al viaje. Para una familia de cuatro personas obligadas a pagarlo, representaría 1,407 pesos adicionales.

En un mercado internacional donde los destinos compiten por conectividad, precios y experiencias, cada costo cuenta.

La secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, ha defendido la propuesta argumentando que permitirá modernizar los controles migratorios y fortalecer la seguridad aeroportuaria.

Es una necesidad legítima. Nadie cuestiona la importancia de contar con mejores procesos migratorios.

Pero modernizar Migración no sustituye promocionar México.

Son dos responsabilidades diferentes y ambas resultan indispensables para una potencia turística.

Por eso, la discusión debería ir mucho más allá de si subirá el DNR. La verdadera pregunta es por qué el Gobierno pretende cobrar más a quienes visitan México sin recuperar un mecanismo que permita reinvertir parte de esos ingresos en atraer nuevos turistas.

La promoción turística no es un gasto superfluo. Es una inversión que genera ocupación hotelera, consumo, divisas y, sobre todo, empleos.

La respuesta de la Secretaría de Turismo, encabezada por Josefina Rodríguez Zamora, resulta insuficiente y parece alejada de las verdaderas preocupaciones de la industria. Justificar el incremento del DNR con la necesidad de modernizar los controles migratorios es atender solamente una parte del problema.

¿De qué sirve tener mejores filtros migratorios si cada vez llegan menos turistas por avión? La prioridad de Sectur debería ser defender la competitividad de México, impulsar la promoción internacional y proteger a las empresas y empleos que dependen del turismo.

La secretaria tendría que actuar como interlocutora del sector ante la presidenta Claudia Sheinbaum, no limitarse a respaldar una decisión recaudatoria cuyos efectos podrían agravar la caída del turismo aéreo. Porque facilitar la entrada de turistas es importante, pero lograr que sigan eligiendo México es todavía más urgente.

El Congreso todavía tiene la oportunidad de revisar la propuesta y escuchar a una industria que enfrenta una competencia internacional cada vez más intensa.

México necesita mejores aeropuertos, controles migratorios eficientes e infraestructura moderna. Pero también necesita una estrategia sostenida para conquistar mercados y atraer visitantes.

Porque resulta contradictorio aspirar a convertirnos en uno de los cinco países más visitados del mundo mientras se encarece la llegada de turistas, se mantiene sin financiamiento del DNR la promoción internacional y se ponen en riesgo empresas y empleos.

Al turismo mexicano no solamente le quitaron los recursos para promocionarse.

Ahora también corremos el riesgo de quitarle competitividad, empresas y fuentes de trabajo.

Con todo esto ¿Subirá el DNR?

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