El PIB turístico registró un incremento anual de cero punto ocho por ciento durante el tercer trimestre de 2025, luego de dos periodos consecutivos con variaciones negativas en su medición trimestral.
Este avance trimestral de cero punto cuatro por ciento respecto al periodo inmediato anterior marca un punto de inflexión, aunque todavía refleja un ritmo limitado dentro del desempeño general del sector.
Sin embargo, al observar el acumulado entre enero y septiembre de 2025, el PIB turístico presentó un crecimiento anual de apenas cero punto uno por ciento, lo que evidencia un comportamiento prácticamente estancado.
Este resultado contrasta con los registros de años previos, cuando el sector alcanzó incrementos de dos punto ocho por ciento en 2023 y dos punto cinco por ciento durante 2024.
Estabilidad en la industria
De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Turística elaborado por el INEGI, desde 2024 el crecimiento del PIB turístico mantiene una trayectoria limitada y sin variaciones relevantes.
Este comportamiento guarda relación con el desempeño general de la economía nacional, que durante 2025 reportó un crecimiento aproximado de cero punto siete por ciento en su conjunto.
No obstante, el análisis sectorial también expone factores estructurales que inciden en el resultado, como la promoción, las condiciones de seguridad en destinos y el impacto de precios en servicios turísticos.
En paralelo, el consumo turístico interior mostró una dinámica similar, con un crecimiento trimestral de cero punto tres por ciento y un aumento anual de cero punto ocho por ciento.
Este consumo incluye bienes y servicios como hospedaje, alimentos, transporte, recorridos, excursiones y productos regionales, componentes que sostienen la demanda interna del sector.
Durante el tercer trimestre, el gasto de turistas nacionales impulsó este comportamiento, lo que confirma su peso dentro de la estructura del PIB turístico nacional.
El consumo turístico interior interno creció uno punto siete por ciento respecto al trimestre previo y cero punto nueve por ciento en comparación anual, tras tres periodos consecutivos con caídas.
Este repunte coincide con una mayor movilidad interna, aunque sin modificaciones estructurales que alteren de fondo la tendencia general observada durante el año.
Turismo receptivo un área de oportunidad
En contraste, el consumo del turismo receptivo registró retrocesos durante el mismo periodo, con una caída trimestral de seis punto ocho por ciento.
A tasa anual, el turismo receptivo disminuyó cero punto siete por ciento, reflejando un menor dinamismo en el gasto de visitantes internacionales.
Este resultado se vincula con el desempeño del turismo aéreo, donde el aumento en llegadas corresponde principalmente a visitantes con menor gasto promedio.
La composición de la demanda turística confirma que el turismo doméstico representa alrededor del ochenta y cinco por ciento del consumo total de bienes y servicios turísticos.
Esta proporción subraya la relevancia del mercado interno como sostén del PIB turístico, especialmente en contextos de menor crecimiento económico general.
Asimismo, la estabilidad del turismo doméstico permite una planeación más previsible para prestadores de servicios, frente a la volatilidad del turismo receptivo.
Los registros históricos muestran que la demanda internacional presenta fluctuaciones más pronunciadas, mientras el turismo interno mantiene patrones más constantes a lo largo del tiempo.
Este rasgo otorga certidumbre operativa a hoteles, transportistas y prestadores, aunque no sustituye la necesidad de fortalecer condiciones estructurales del sector.
En este contexto, el PIB turístico ofrece una lectura clara sobre la dependencia del mercado interno y los retos pendientes para recuperar tasas de crecimiento sostenidas.
Información de utilidad para profesionales y empresas de Turismo.
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