Solo después de fuertes protestas se logró que las playas de Tulum libres fueran una realidad y que se eliminara el cobro indebido impuesto por Grupo Mundo Maya.
Finalmente Mara Lezama gobernadora de Quintana Roo, y la secretaria federal de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, anunciaron la habilitación de dos accesos públicos y gratuitos a las playas del Parque del Jaguar, en Tulum.
Durante meses, el discurso oficial presumió avances en el Parque del Jaguar, el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Tulum. Sin embargo, la apertura de los accesos demuestra algo distinto: tuvieron que componer el camino sobre la marcha para rectificar una decisión impopular.
La corrección llegó tarde, presionada por la comunidad, la opinión pública y un creciente desgaste político.
Un acuerdo apresurado para liberar el acceso a las playas de Tulum
Tras múltiples inconformidades, se anunció el acuerdo que finalmente garantiza playas de Tulum libres y gratuitas para residentes y turistas.
En esta decisión intervinieron:
- Mara Lezama, gobernadora de Quintana Roo
- Josefina Rodríguez Zamora, secretaria federal de Turismo
- General Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco Bernal, director general de Grupo Mundo Maya
- Autoridades municipales de Tulum
- Apoyo operativo de la Guardia Nacional
El comunicado oficial se presentó como un avance hacia un turismo más incluyente. Pero la realidad es evidente: la medida solo llegó después de tensiones sostenidas y reclamos por cobros que afectaban el derecho constitucional de acceso a la playa.
Críticas internas que aceleraron la liberación de las playas
La presión social no fue el único detonante.
Semanas antes de que se declararan las playas de Tulum libres, el regidor Eugenio Barbachano Losa criticó abiertamente los megaproyectos de la Cuarta Transformación.
Aseguró que el Tren Maya, el Parque del Jaguar y el Aeropuerto Internacional de Tulum “no están jalando”, señalando fallas operativas y decisiones que han generado más conflictos que beneficios.
Los cobros de 300 a 500 pesos para ingresar a lo que legalmente es una playa pública terminaron por exhibir un modelo que violaba derechos básicos y dañaba la imagen turística del destino.
¿De verdad es turismo sostenible si se corrige a fuerza de protesta?
La frase no es una provocación: es un diagnóstico.
La liberación de accesos, hoy presentada como logro, solo se hizo realidad tras protestas, críticas y desgaste institucional. Difícil llamar “turismo sostenible” a una política que se corrige únicamente bajo presión social.
Si bien ahora las playas de Tulum libres representan un avance, el modelo económico del parque no desaparece. Siguen cobrando tarifas diferenciadas para:
- Zona arqueológica
- Museo del Parque
- Senderos interpretativos
Es decir: el ingreso económico continúa, solo se retiró lo más polémico e indefendible.
Supervisión militar y Guardia Nacional para garantizar el acceso
El General Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco Bernal, junto con la gobernadora Mara Lezama, supervisa que los accesos se mantengan abiertos. La presencia de la Guardia Nacional busca evitar fricciones durante la transición hacia las playas de Tulum libres.
Pero el hecho de requerir vigilancia armada para garantizar un derecho constitucional deja claro lo mal planteado que estuvo el modelo original.
Las playas de Tulum libres muestran un patrón preocupante
La apertura de accesos no puede entenderse aislada.
Refleja un patrón que ha marcado a varios megaproyectos federales:
- Grandes anuncios sin planeación sólida
- Ejecución improvisada
- Tensiones sociales
- Rectificaciones tardías presentadas como éxitos
Las críticas del regidor Barbachano Losa sintetizan una percepción generalizada: el funcionamiento del parque y de los megaproyectos no está a la altura de la expectativa ni del impacto real en la vida local.
El reto tras declarar las playas de Tulum libres
El acceso gratuito a las playas de Tulum libres es un paso necesario. Pero no definitivo.
El desafío será evitar que, bajo argumentos de “ordenamiento ambiental”, “seguridad” o “gestión del parque”, se reintroduzcan restricciones disfrazadas.
La comunidad deberá mantenerse vigilante para que el derecho constitucional no vuelva a ponerse en riesgo.
Tulum necesita políticas públicas bien planeadas, no remiendos.
Y si realmente se apuesta por un turismo sostenible, el acceso libre a la playa no puede depender de protestas para corregirse.
En conclusión no fue voluntad, fue presión, porque cuando el camino hay que componerlo sobre la marcha, queda claro que nunca estuvo bien diseñado desde el principio.

Periodista y columnista especializado en turismo y negocios. 18 años de experiencia reseñando industria turística y destinos. El algoritmo vende, yo explico.
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